NUEVA YORK. – La salsa está de luto. Se apagó una leyenda, pero su trombón seguirá sonando en cada esquina donde la vida duela… y se baile.
Ha fallecido Willie Colón (1950-2026), arquitecto del «sonido de Nueva York», rebelde con causa, cronista del barrio y de la diáspora latina. No fue solo músico: fue concepto, fue identidad, fue resistencia.
Desde los clásicos junto a Héctor Lavoe hasta la revolución lírica con Rubén Blades, Colón convirtió la salsa en testimonio social. Discos como Siembra no solo marcaron una época: le dieron voz a una generación.
Trombones con carácter, letras que denunciaban, historias del gueto, del inmigrante, del soñador. Él mismo lo dijo: «La salsa no es un ritmo, es un concepto». Y él fue uno de sus grandes arquitectos.
Más que música: un legado de conciencia y barrio
Productor visionario de Celia Cruz, defensor de causas sociales, líder comunitario, inconforme por naturaleza. Su música cruzó fronteras y convirtió la marginalidad en poesía urbana.
Despedimos al artista. Bueno y único.
Pero el legado… ese no se acaba.
Porque mientras alguien cante «Todo tiene su final», mientras suenen los trombones en el barrio o en el mundo, la salsa nunca se acaba.
Fotografía gracias a Wikipedia
![]()







