Por Dayvi López Vargas
La supuesta “Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica” no debe exceder sus funciones. Ciertamente, Trujillo fue un dictador condenable, y él mismo era consciente de ello, aunque también advirtió que vendrían peores. Si un presidente no lucha por una patria digna y, en su lugar, la llena de inmigrantes haitianos ilegales, nos enfrentaremos a una situación aún más grave que la vivida durante Trujillo. ¿Quién financia estas organizaciones? La libertad se opone a los dogmas y la imposición.
Las hermanas Mirabal fueron valientes y líderes ejemplares. No eran feministas, eran patriotas. No las mataron por ser mujeres ni por causas pasionales, como algunos han intentado retratar, sino que fueron víctimas de un crimen político. Además, participaron en una trama para colocar una bomba, fueron encarceladas y, tras recibir perdón, continuaron conspirando. Lucharon contra la dictadura de Trujillo, pero su lucha también estuvo influenciada por la ideología comunista. Sin embargo, el comunismo, al igual que el trujillismo, tiene sus propios peligros, aunque nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro ser humano.
Trujillo se enfrentó al comunismo de Fidel Castro, al igual que lo hizo Wessin, aunque ambos regímenes fueron autoritarios y cometieron crímenes. Es importante defender nuestra nación frente a la invasión de haitianos ilegales y las bandas criminales, ya que Trujillo, aunque violento, podría haber exterminado esas amenazas. La Constitución de la República prohíbe las dictaduras, pero hoy enfrentamos otros tipos de amenazas.
Si Trujillo fue el culpable, ¿por qué durante diez gobiernos posteriores no se encarcelaron a los responsables de la muerte de las Mirabal? ¿Acaso no huele a manipulación, como si hubiera una agenda de intereses internacionales? Incluso algunos líderes del PRD compartieron bebidas con los asesinos de las Mirabal, quienes debieron haber pasado el resto de sus vidas en prisión. La manipulación histórica se hace evidente cuando se omite a Rufino de la Cruz, quien también fue un mártir, para promover un falso feminismo. Lo más adecuado sería una condena moral y póstuma para los verdaderos culpables.